Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización




Скачать 440.45 Kb.
НазваниеUnidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización
страница3/12
Дата конвертации09.07.2013
Размер440.45 Kb.
ТипДокументы
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   12
PARTICIPACIÓN INDÍGENA EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

El proceso de la Guerra de la Independencia, generalmente se toma en cuenta desde 1809 hasta el 1825, tiempo en el cual los indígenas, tuvieron participación la cual no siempre estuvo escrita, por intereses oligárquicos.


Se suele presentar a los partícipes de la guerra de independencia como dos bandos claramente definidos: el de los patriotas-criollos y el de los realistas-españoles, invisibilizando y desvalorizando la participación del mundo indígena. En los años setenta, con motivo de los homenajes del sesquicentenario de la independencia, comienzan a circular las investigaciones sobre la participación indígena y popular en la guerra de la independencia. Desde entonces el papel del indio, de la mujer, del campo como sostén de las guerrillas o republiquetas, se visibiliza como una gran veta a ser investigada, pero sobre todo como una tarea pendiente de reivindicación que no ha concluido y que no se divulga lo suficiente en la educación escolar.


Para liberarse los criollos usaron a los pueblos indígenas que engrosaron sus ejércitos enfrentados a las huestes de la corona pero no reconocieron su derecho a autodeterminarse. Según José Luis Escalante Suarez en su ensayo “apuntes Críticos sobre la Historia de Bolivia”, los criollos se negaron a aceptar llamamientos de luchas aymaras y quechuas y por su racismo se plegaron a los españoles para defender las ciudades de los levantamientos indígenas.

Aquellos ejércitos españoles fueron combatidos en el Alto Perú por ejércitos criollos, a los que sus enemigos veían como una simple "turba", sin preparación ni pertrechos. Los denominaron despectivamente como "Las Montoneras", pero a la postre tuvieron que rendir las armas y los estandartes del Rey ante sus aguerridos comandantes. Los jefes montoneros eran latifundistas que abrazaron la causa de la Independencia y dispusieron para ese noble propósito los recursos de sus haciendas y las almas que las habitaban, logrando controlar inmensos territorios a los que dieron incipiente organización militar y administrativa. Así se erigieron, a lo largo y ancho del territorio de la Real Audiencia de Charcas, las célebres Republiquetas autónomas. El método de lucha era la guerrilla, que posibilitó asestar duros golpes a las veteranas tropas imperiales. Esas grandes guerrillas actuaban movidas por dos objetivos esenciales: la libertad y la tierra, en ese orden. Sus jefes habían tomado las armas inspirados por los anhelos emancipadores pero sus contingentes, campesinos en su mayor parte, luchaban para cambiar su situación de servidumbre por la tierra que había sido de sus abuelos.


Participación indígena

Tanto los ejércitos patriotas como los españoles, contaron con el apoyo de tropas indígenas, casi siempre como "carne de cañón". Leales hasta la muerte, mostraron su valor y determinación por la causa que abrazaron. El Cacique quechua de Chinchero, Mateo García Pumacawa, y Manuel Choquehuanca, fieles a España, asolaron a sangre y fuego las poblaciones aymarás, apoyando a las tropas del Gobernador Manuel Quimper y Goyeneche, con 20.000 plazas reclutadas en Arequipa, Lampa, Azángaro, Tacna, Cusco, Pucará, Guancané, que ingresaron por el Desaguadero para liberar a La Paz del cerco indígena de 1811.


Los ejércitos patriotas comandados por criollos estaban conformados mayoritariamente por mestizos e indígenas, incluso esclavos pardos y morenos. En el cerco de La Paz participaron entre 15.000 y 19.000 indios aymarás y quechuas, que combatieron al mando de comandantes criollos y mestizos. Las tropas indias estaban situadas en Pampahasi, pero se extendían por Pequepunco, Palca, Cohoni, Potopoto, Coroico y Songo. Estaban comandadas por Juan Manuel de Cázeres y los caciques Titicocha, Santos Limachi, Vicente Choque, Pascual Quispe, entre otros. A esas tropas se sumó, posteriormente, el ejército de cochabambinos al mando de Esteban Arze, que presionó sobre Oruro con el concurso de indios que fueron calificados por los españoles como "muchedumbre de caballería" y "agolpamiento de naturales". Venían de los confines de Tapacarí, Sacaca y Chayanta, e incluían 5.000 indígenas de Arque que se les habían sumado.


En las Republiquetas la composición de las tropas era similar. A Juana Azurduy de Padilla le acompañaron siempre sus fieles indios. Entre estos destacó el más fiel que pudo tener, el poeta quechua Juan Huallparrimachi, que pereció defendiendo a su comandante. En las tierras bajas citamos como ejemplos notables a los indios Canichanas de la Misión de San Pedro, los Caciques Juan Maraza, Pedro Ignacio Muiba y su lugarteniente José Bopi.


El Diario de José Santos Vargas es una fuente única a la hora de estudiar en un nivel micro gran parte de la dinámica de la División de los Valles. A lo largo de toda la obra se observa el relato intenso de un patriota, que se angustia ante cada arremetida realista, que resalta cada vez las esperanzas de una nueva patria y que sobre todo se preocupa por reflejar “lo más fielmente posible” -de acuerdo a su punto de vista- lo acontecido en las regiones de Ayopaya, Inquisivi, Sica Sica, Yungas y Tapacarí, principalmente, durante el periodo de 1814 a 1825. La obra de Vargas es, sin lugar a dudas, un referente necesario para todas aquellas inquietudes investigativas que giran en torno a la independencia de Bolivia.


El descontento toma forma y se proyecta en un estado de resistencia. Éste cristaliza en el brote provocado en el orden social, económico y político de la Colonia. El aporte es fundamentalmente de índole estratégico, va contra los dogmas que centran la lucha de los movimientos en las ciudades. Así, en el “Tambor” se relata la participación de “la indiada” en lucha abierta por redimirse, lo que tiene diferentes facetas, características distintas, pero que se resumen en la voluntad de liberación.


Hay que establecer quiénes son los combatientes: de un lado están los realistas, que son criollos, mestizos e indígenas, parte de un ejército regular con milicias, avanzadas y montoneros, con apoyo de las ciudades. Los insurgentes también son criollos, mestizos e indígenas, y son resultado como parte del Ejército Auxiliar de las Provincias Unidas de La Plata: tienen milicia, avanzadas y montoneros. Éstos entran en el sistema de republiquetas y guerrillas de Padilla, Warnes, Centeno, Méndez y Lira, quienes vienen a ser los caudillos insurrectos, con apoyo en el ámbito rural. A partir de 1816 hay guerrilleros permanentes criollos e indígenas, la indiada participa de acuerdo al desplazamiento de los comandantes.


Las alianzas fueron muy conflictivas pero al mismo tiempo muy efectivas. De ellas resulta que, por ejemplo, los mestizos fueron en gran parte comandantes de la guerrilla. De igual manera, la alianza entre indígenas y vecinos muestra momentos de alta tensión en la relación entre la División y los pobladores de la zona. Los guerrilleros y sus jefes advirtieron la complejidad de las relaciones en el territorio porque, además esta compleja convivencia de la población, era parte de su vida cotidiana. Roger Mamani sobre los Oficiales indios en la tropa de Lira (1814-1817) manifiesta que casi todos ellos eran Comandantes de las Doctrinas y capitanes de los pueblos o de los ayllus, según su lugar de nacimiento. Es decir que, en el caso de la tropa indígena, el acceso a los puestos de mando (y la representación) en la guerrilla estaba en estrecha relación con su mando “natural” en sus lugares de origen, fuera que sus líderes eran o no indígenas.

Esto nos llevó a preguntarnos ¿por qué participan los indios en la guerrilla?

La historiografía de hace unas décadas señalaba dos opciones: eran una masa que no comprendía el momento político, actuaba de manera mecánica y bajo una orden de mando externa al grupo. Según esa versión, los indios sólo fueron carne de cañón y seguían órdenes ajenas a ellos, o no tenían iniciativa.


Por otro lado, como propuso René Arze, los indígenas sí mostraron autonomía de decisión, optando unas veces por el bando de los guerrilleros y otras por el bando del Rey:

Es evidente que tanto realistas como independentistas presionaron a su modo a gran parte de los indios, mestizos, mulatos y aun negros del Alto Perú para hacerles partícipes en la lucha de sus intereses; no se puede negar, sin embargo, que –aunque con objetivos limitados- los movimientos populares de la independencia tendieron a buscar su propia identidad.


En la superficie, varios incentivos podían atraer a la guerrilla a los indios: un modesto sueldo semanal, el rancho, pan, ropa de la tierra, coca, aguardiente, y a veces, la promesa del saqueo. De igual manera, los indios amedallados fieles al Rey, eran reconocidos y premiados. Desde este punto de vista, la lealtad política podía ser cambiante o era inestable. Pero más allá de estos estímulos, nos preguntamos si hubo un trasfondo político en la participación de los indígenas, si hubo una búsqueda de objetivos políticos.


Los sectores sociales que participaron en la guerra, dígase criollos, mestizos, indios, mulatos y negros, tenían intereses distintos, aunque si lucharon juntos es porque encontraron puntos en común. ¿Cuáles fueron esos intereses?

Los criollos, aspiraban a alcanzar el poder para destruir los obstáculos económicos impuestos por la política peninsular… los estratos populares representados en Charcas principalmente por las poblaciones indígenas: supresión de mitas, yanaconazgos, tributos, cargas fiscales y otras reivindicaciones inherentes a su propia condición social…21.

Evidentemente cada grupo social tenía un conjunto de aspiraciones y expectativas que las ponía en negociación a lo largo del conflicto. Por eso, esta fue una crisis en la cual se ejercitaron una serie de alianzas de diferente orden para tratar de concretar algo de ellas.


Por otra parte, Santos Vargas, nos da un ejemplo de cómo los indígenas participan en ambos bandos, al hablar de indios realistas, El caso del Comandante don Francisco Carpio, Santos Vargas describe a este Comandante en los siguientes términos: Natural de Pica. Comandante de partidas ligeras, estaba en los lugares del Vallegrande: en asalto tomó la ciudad de Santa Cruz. Recaló a los Valles el año de 1817. Murió en Jahuara, anexo de Cavari, en el lugar Corocoro: lo mataron los indios realistas y mandaron su cabeza a La Paz donde se puso en una de sus entradas.

Una vez lograda la independencia de Argentina, este envió 4 ejércitos auxiliares para apoyar la causa patriota, pero con resultados negativos. Ante esta situación el Imperio Español envió su Ejército continental de 17.000 plazas para hacer frente a la guerra de independencia. Ese ejército, que llegó a tierras americanas con la gloria de haber derrotado a los invasores franceses, estaba comandado por mariscales de alcurnia y abolengo, imbuidos algunos de ellos del ideal liberal, hecho novedoso en América. Desde el norte, territorio de la Gran Colombia, bajó un ejército patriota, al mando de generales venezolanos, Simón Bolívar y su lugarteniente, José Antonio de Sucre, quien brillaría con luz propia en la batalla de Ayacucho, donde le fue conferido el Mariscalato.

El Presidente Evo Morales aseguró en un discurso en la población de El Villar donde celebró el Bicentenario del grito libertario del 25 de Mayo de 1809, que la chispa de la independencia de América la encendieron los indígenas y que esas acciones no son reconocidas ni recordadas. "Las primeras rebeliones han estado a la cabeza del movimiento indígena originario no sólo en Bolivia, sino en Latinoamérica. La chispa la encendieron los indígenas", remarcó el Mandatario en la ceremonia realizada en la población de El Villar, a 235 kilómetros de la ciudad de Sucre, donde la heroína latinoamericana Juana Azurduy de Padilla estableció uno de sus cuarteles para alzarse en armas contra la corona española.


Criticó a los "historiadores aristócratas" que destacaron los alzamientos criollo-mestizos y se olvidaron de escribir sobre las luchas de los pueblos originarios del Abia Yala (el nombre del continente americano antes de la llegada de los europeos), cuando fueron "los criollos (los que) se sumaron a la lucha de los indígenas"


El presidente boliviano señaló que esas batallas libradas por los indígenas no solo fueron por la independencia sino también "por el derecho de sus pueblos, de su identidad, de su cultura, por la defensa de sus recursos naturales y contra la esclavitud a la que estaban sometidos".
En homenaje a los alzamientos indígenas el acta de fundación de Bolivia, redactada el 6 de agosto de 1825, fue leída en castellano, quechua, aimara y guaraní, los tres últimos idiomas nativos de este país andino-amazónico. Morales afirmó que esa "lucha no fue en vano" y aseguró que los pueblos de América Latina continúan buscando su "segunda independencia" e identificó al capitalismo como el enemigo a vencer. "No estamos solos ni a nivel nacional ni a nivel internacional. Los pueblos luchan ahora democráticamente para la segunda liberación, una segunda liberación para toda la vida", subrayó.


La Junta Gobernadora de Buenos Aires, con el objeto explícito de liberar el Alto Perú, y, tácito, de hacerse con la plata potosina tan necesaria para su comercio exterior, envió tres ejércitos al Alto Perú.

El primero lo mandaba Castelli. Su aproximación determinó el alzamiento de Cochabamba, el 14 de septiembre de 1810, dirigido por Esteban Arze, Melchor Guzmán y Francisco del Rivero: el de Santa Cruz unos días después, y, finalmente, el de Oruro. Castelli obtuvo una primera victoria en Suipacha, lo que decidió a los potosinos a seguir el ejemplo de cochabambinos, cruceños y orureños, e hizo que las autoridades de Chuquisaca reconocieran a la Junta de Buenos Aires. El segundo ejército porteño estaba al mando de Manuel Belgrano. Derrotó la vanguardia de Goyeneche en Tucumán y Salta, y traspuso la frontera. Goyeneche, por su parte, se replegó a Oruro, lo que indujo una nueva ola de levantamientos projuntistas en Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. No eran, sin embargo, los criollos con tierras quienes asumían las responsabilidades, sino criollos sin tierras y mestizos. Belgrano no pudo, como quería, incorporar campesinos a su ejército debido a la violenta oposición de los criollos y aún de los mestizos potosinos.


Buenos Aires decidió enviar al Alto Perú una tercera expedición del general José Rondeau, que avanzó hacia Chuquisaca. Para reforzarse, pidió a los guerrilleros afectos que se le reunieran en el valle de Cochabamba; pero cuando sus órdenes hubieron sido cumplidas, los ofendió tonta e innecesariamente. Gran parte de las guerrillas se volvió a sus bases y, con un ejército debilitado por la falta de cohesión, Rondeau fue derrotado en Viloma.


  1. EL PODER EXCLUYENTE DE LOS CRIOLLOS SIN INDÍGENAS

La exclusión de los indígenas fue un motivo de discriminación en la época colonial y en la época Republicana, exclusión que se manifestó en diferentes aspectos cotidianos e institucionales, en el actuar de la vida política, económica y social de los indígenas.


Discriminación que motivo las rebeliones indígenas y la participación de héroes que quedaron en el anonimato, peor aun negándoles el lugar que les correspondía, vale decir estar de gobernantes y ser autoridades gubernamentales quienes de inicio estaban en contra de la causa libertaria, al final de la lucha independista viéndose derrotados, pasan a filas de los patriotas, robándoles posteriormente representación política en la naciente República de criollos.


De todo esto se puede aseverar con bastante nitidez observando quienes fueron los primeros presidentes de la República de criollos, que de inicio manipularon el proceso de fundación de tal manera que sea acorde a sus intereses, manteniendo estructuras coloniales los cuales no favorecieron a los indígenas que habían luchado por una liberación real del yugo español, que ahora era presa del criollo.


El decreto del 9 de febrero de 1825, que es considerado la base de la fundación del nuevo Estado, en su contenido se puede advertir, la discriminación y exclusión de los indígenas, por cuanto no podían cumplir los requisitos para representar ante la Asamblea Deliberante.

En su contenido expresaba:

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   12

Похожие:

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconInfoekumene -noticias ecuménicas- boletín Informativo del Centro Ecuménico «Misioneras de la Unidad»
«sólido fundamento» que no puede ser otro que Jesucristo, afirmó el cardenal Walter Kasper, cardenal presidente del Pontificio Consejo...

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconConsejería de Educación, Formación y Empleo

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconDirección de Formación Docente me cgba

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización icon"Hacia la descolonización del discurso femenino: textos 'escritos' por mujeres en el Tucumán colonial (Siglos XVII y XVIII)", en Cuadernos, Revista de la

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconCurso de Formación de Consultores paipyme estado lara

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconUnidad territorial

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconUnidad territorial

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconUsted potencie sus habilidades de liderazgo, organización y formación de equipos de trabajo

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconTarea de redaccióN – Unidad 3

Unidad de Formación: Sociopolítica y Descolonización iconPrograma de unidad de aprendizaje

Разместите кнопку на своём сайте:
kk.convdocs.org



База данных защищена авторским правом ©kk.convdocs.org 2012
обратиться к администрации
kk.convdocs.org
Главная страница